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| Crisis y comunicaciÓn. El problema del sistema inmunolÓgico en la modernidad tardÍa |
Todas las crisis contextuales como la que estamos experimentando en estos momentos, presentan una dimensión comunicativa. En realidad, más allá de los orígenes (financiero, externo, político o social), desde el momento en que experimentamos un contexto de crisis, lo que vivimos es, en mayor o menor medida, una serie más o menos ininterrumpida de mensajes contradictorios sobre qué hacer, cómo decidir, qué sentir, de qué manera ayudar y cómo actuar para no profundizar el problema y salir de él. En síntesis, la crisis es una experiencia de complejidad de segundo o tercer orden, en el que las contingencias se reproducen porque no es fácil estabilizar y ordenar el modo en que otras personas decidirán, actuarán, resolverán, valorarán y juzgarán qué es mejor. El problema de las crisis es que funcionan como patrones de comunicación caóticos, que comienzan a resolverse por medio de otros patrones de comunicación pero ordenados. ¿Cuáles son los mecanismos de comunicación que puedan estabilizar las experiencias de crisis y así, salir de ellas? ¿Cómo deberían desarrollarse sistemas de inmunología semántica para contener el desorden y el caos? Presentaré cinco mecanismos de comunicación: Mimesis. Copiar lo que hace el otro, es decir, desarrollar “modelo” para alguien. Debemos saber que la comunicación super-básica funciona porque “el otro desea lo que yo deseo” y porque “el otro desea lo que hago, lo que soy, lo que tengo”. Las comunicaciones miméticas son mensajes emocionales, muy básicos, que funcionan hasta en los niños, pero que son muy efectivos si uno puede generarlos. La simplificación y reproducción constante del mensaje posibilita una masa crítica de respuestas y de copias del modelo. Representaciones. Representar la realidad de modo estético, atractivo, “empático”. No se puede hacer que otro piense en mí como un modelo serio después de que pase el efecto emocional si no cuento con un discurso, con una representación de mundo, del pasado, del futuro y de mí mismo que sea convincente. Todos necesitamos explicaciones y proyecciones, representaciones del pasado y de lo que nunca será. Esto genera sentido para la vida. Relaciones. Relacionarse con los demás de manera personal y subjetiva. Pero si tengo lo anterior (el discurso) y no puedo vincularme subjetivamente, entonces, estaré en problemas. Necesito tener una estrategia de relacionamiento subjetivo con los demás, para que sepan con quién hablan. No es una cuestión de “algo qué decir” sino “de alguien con quién hablar”. Rituales. Actuar hasta formar ceremonias que emocionen y conmuevan. Las acciones deben comunicar lo que quiero que comuniquen. Debo para esto establecer ceremonias, rituales, eventos simbólicos que hagan que la gente se gratifique, se conmueva, y sobre todo, que recuerde. Instituciones. Generar instituciones con temas, símbolos, valores y reglas compartidos. Si se hace todo esto, de modo repetido y con cierta racionalidad, entonces, habré creado una institución, es decir, una entidad que afectará y condicionará aquello que los demás piensan, siente y deciden. En definitiva, “crisis” y “comunicación” son dos patrones diferentes de producción y de interpretación de mensajes. El primero, el de la crisis, es un patrón que reúne y no diferencia mensajes diferentes, originados en distintas fuentes, sin una orientación clara, sobre todo, sin la capacidad de producir una expectativa ajustada con los cambios que los receptores pueden asumir de su interpretación. La crisis es una situación de ruptura de las diferencias normales; se termina por unificar lo que debería estar separado y esto genera mucho miedo, envidia, necesidad de salvar lo que uno tiene o lo que uno es, desarrolla un pensamiento conservador, en definitiva, rompe con la “normalidad”. La “comunicación” como segundo patrón de producción y de recepción de mensajes, intenta ordenar las diferencias que se necesitan para la convivencia, las diferencias que fueron comunitariamente establecidas antes de haberse roto la normalidad. |
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